PAIDI 2007-2013

La estratégica marcada en el Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación 2007-2013 ha sido la base de las líneas de acción de la política de I+D+I en los últimos años, coincidiendo con un contexto caracterizado por la crisis. Un documento, promovido por la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, con el fin de impulsar la mejora de la competitividad empresarial, la creación de empleo de calidad y la rentabilidad social de la ciencia.

Así, el PAIDI 2007-2013 planteó cuatro objetivos clave: la generación y puesta en valor del conocimiento, el desarrollo de una cultura emprendedora y de innovación, la transferencia del conocimiento y la participación de la empresa privada en el I+D+I.

La evaluación intermedia de este Plan elaborada por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC) resalta aspectos clave del impacto positivo que ha tenido su implantación, al tiempo que ha servido de base para en la redacción del nuevo PAIDI 2020. En ella se evidencian los siguientes logros de la política científica andaluza de los últimos años:

  • Consolidación de los Grupos de Investigación como unidades básicas de generación de conocimiento desarrollada en Andalucía. Durante los tres primeros años se registró un aumento del 23,7% en el número de grupos, que en 2010 era de 2.153 en los que trabajaban un total de a 27.300 personas. Actualmente son más de 2.200 grupos formados por en torno a 30.000 investigadores.
  • Crecimiento en la producción de artículos científicos en sintonía con la tendencia a nivel nacional. Las Universidades andaluzas son las que más aportan, con un 66,3% del total en 2012.
  • Buen nivel de eficiencia del colectivo investigador, que si bien representa el 11% nacional su producción en este periodo se coloca cercana al 13% del total nacional.
  • Fortalecimiento del sistema de I+D+I, con la aprobación de la Ley Andaluza de la Ciencia y el Conocimiento y con la puesta en marcha de la Agencia Andaluza del Conocimiento. Dos herramientas que refuerzan el modelo de gobernanza de la I+D+I y que han contribuido a consolidar la cultura y la práctica de la evaluación como parte del sistema.
  • Impulso de la profesionalización de la actividad investigadora, donde han jugado un papel esencial los proyectos de investigación de excelencia y su refuerzo de las capacidades de la comunidad científica andaluza. La lectura de tesis doctorales constituye otro indicador de esta profesionalización, con un mayor peso de las tesis leídas por investigadoras, cuyo porcentaje ha crecido en este periodo hasta alcanzar el 51,8% del total.
  • Mejora en la captación de fondos en programas competitivos, especialmente en las convocatorias europeas, donde se registra un aumento tanto en el número de actividades como en las subvenciones recibidas dentro del VII PM de I+D. En este programa, los equipos andaluces han sido líderes de proyectos en una proporción más alta que la media española con un 34,4%, si bien su peso debe seguir creciendo.
  • Fomento de las actividades de transferencia tecnológica y de la relación universidad-empresa. Más de la mitad de los grupos de investigación afirma haber participado en al menos una actividad de transferencia. De entre ellas el porcentaje más alto corresponde al asesoramiento, con un 38%, seguida de los proyectos contratados (34%) y los proyectos cooperativos con financiación pública (30%). Por parte de la empresa, un 50% manifiesta haber tenido relación con las universidades y centros públicos. El asesoramiento informal es la actividad más destacada, con un 32%.